Cedo la redacción de la crónica del concierto a Ricardo Oliveira que, desde su punto de vista, nos relata lo sucedido en Santiago de Compostela el pasado 20 de Abril.

Vita Imana y La Zona Eléctrica

He ido a un concierto de música Heavy, ¿habré condenado mi alma a ser pasto de las llamas del infierno? Fue Manuel (La Zona Eléctrica) el que me convenció, en realidad no hizo falta que insistiera demasiado: la promesa de invitarme a una cerveza; el reto de pensar que, si un heavy puede escuchar música clásica, yo podría asistir a un concierto metal y la curiosidad que tenía para comprobar lo que había cambiado el directo del Rock más duro en los últimos años. Estos fueron suficientes argumentos para pasar una noche de sábado en la Sala Capitol de Santiago de Compostela. Imaginando que, el Heavy nunca ha sido una de mis pasiones y que no disfrutaría del concierto, esto serviría como eximente para no tener que rendir cuentas en la próxima vida. Pediré que me entierren con bermudas y una camiseta (de Vita Imana).

Llegamos a las puertas de la sala un poco sorprendidos por la expectación que había generado el concierto. La edad de la mayoría del público congregado delante del local y los capirotes de algunos de ellos delataron que eran los feligreses a una de las procesiones de Semana Santa que esperaban la salida de uno de los pasos. Extraño mensaje que me mandaban desde el “más allá”. Con puntualidad británica se abrían las puertas y antes de entrar tuve la oportunidad de hablar con alguno de sus componentes (y de colarme en alguna foto con ellos), más bien de escucharlos, siguiendo aquel consejo de un antiguo griego: “si tenemos dos orejas y una sola boca, por algo es…” mi aportación a la conversación habría significado evidenciar mi ignorancia. Esto sirvió como prólogo de lo que me encontraría una vez cruzadas las puertas.

Había más gente de la que esperaba (alguien había dicho que no había demasiadas expectativas), estaba cubierto la mitad del aforo y se veía al público con ganas de rock.

Strikeback

Los primeros en actuar fueron Strikeback una formación que estoy seguro que el lector de estas líneas tiene mucha más información que la que yo le pueda dar. Me limitaré a decir que no me desagradaron, lo cual me causó cierta sorpresa. Esperaba ruido, mucho ruido y sin embargo, no fue el caso. Vuelvo a repetir que el Rock duro, el Heavy, el Metal etc… no es “mi fuerte” y, pese a que el sonido estaba un poco “comprimido”, me gustaron.

Display of Power

Display of Power servirían para saber dónde estaba mi límite. Sabía que son un tributo a Pantera y que su música me sonaría “un poco más”, de hecho, me sorprendió reconocer alguno de los temas, lo cual dice mucho sobre esta formación. Consiguieron que en alguna de las canciones siguiera el ritmo con el pie. Buen sonido y muchas ganas sobre el escenario.

Estaba preparado el plato fuerte.

Vita Imana. Sólo había escuchado un par de temas durante la entrevista en La Zona Eléctrica. Siendo sincero, ni estaba, ni estoy cualificado para hacer una crítica sobre su música, y si bien, “enlatados” (CD) no llamaron mi atención (repito,siempre escéptico con este estilo musical), si lo consiguieron en el concierto. No sólo llamaron mi atención, me gustaron, los disfruté y terminé queriendo más.

Vita Imana

Empezaré hablando de los “contras” del concierto. Y pasa por hacer mención a la iluminación del escenario. Me sobraron en algunos momentos de la actuación “el flash y los estrobos”, puesto que hacía que me distrajese de lo que sucedía en el escenario y desviaban mi atención.  Me molestaba, dado que, guitarras, bajo y el cantante estaban dando un buen espectáculo. De éste último (Mero Mero), he de decir que no le hizo falta llamar la atención del público con grandes aspavientos ni discursos fuera de lugar, se dedicó a cantar, y lo hizo bien, muy bien. Su presencia llenaba el escenario y fue capaz de dirigir en todo momento al público, al que bastó un par de canciones para meternos en su bolsillo. Simplemente, excelente. Pero otra batalla se producía en un segundo plano, en la parte de atrás del escenario, y como decía, las luces impedían centrarme en ella. No pude disfrutar de ver en acción al batería (Daniel García), aunque he de decir que en todo momento sonaba fuerte y preciso, sin dudas.  Y, sobre todo, a la percusionista (Míriam Baz), todo un espectáculo, a la que hay que agradecer, no sólo su aporte musical, que es mucho y bueno. Verla ha sido una delicia. Pero no puedo decir menos del resto del grupo: ¿Dónde está el bajo en otras formaciones de Heavy? Está aquí, en Vita Imana, su dueño es Pepe Blanco, dejándolo todo en el escenario. La guitarra de Diego López, transmitiendo sensaciones que golpeaban directamente al público, el cual no sé si era consciente o, al igual que la tripulación de Ulises, no tenía otra opción más que la de dejarse llevar. Cuando me dijeron que David Ramos sustituía a Román García, pensé que podría ser un punto débil, pero enseguida me di cuenta de que David Ramos es un magnifico guitarra y estuvo a la altura del resto de los componentes.

Los casi 80 minutos que han estado sobre el escenario me han sabido a poco. Cuando anunciaron que “era la última” no me lo creía, ¿¿¿Ya??? Estuve a punto de arrancarme con un “otra, otra”, aunque no tenía muy claro que fuese “idóneo” el hacerlo, así que decidí aplaudir, como lo hizo el resto de la sala durante un buen rato.

Tengo que hacer un “punto y aparte” para mencionar al técnico de sonido Alex Cappa. No soy un crítico de música Heavy, casi podría decir que ni siquiera soy un crítico musical, más de lo que puede ser cualquier otra persona a la que le guste la música. Pero, sí puedo hablar de esta parte del grupo, porque… era otro músico. No estaba en el escenario, pero… pese a algún pequeño contratiempo (lo normal en todos los conciertos), ¡¡¡qué bien ha sonado!!! Ni una sola grieta, era compacto y a la vez cada instrumento se entendía a la perfección, buscabas y lo encontrabas fácilmente. No puedo decir otra cosa que, perfecto. Aunque estoy seguro que, como los buenos técnicos, él dirá que ha habido algún fallo.

En fin, le prometía a Mero antes del concierto que sería sincero. No tengo ningún motivo ni compromiso con él para regalarle los oídos y adornar la realidad. He estado en grandes y pequeños conciertos y, pese a que a mis “taitantos” años (bueno, alguno más) , muchos,  los suficientes para equivocarme al pensar que mis gustos musicales no podrían cambiar, cualquier edad es buena para descubrir (en mi caso) a Vita Imana, a los que, después del concierto de ayer, debía que la primera canción que escuchase hoy fuera una de su último trabajo “Bosa”.

Ante la imposibilidad de invitar a una cerveza a los que con esta crónica les haya suscitado un cierto interés para así asistir a un concierto de esta formación, sí os puedo regalar una reflexión:

Si un Heavy puede escuchar otros estilos musicales, tú puedes asistir a un concierto de Vita Imana. No lo dudes.

Setlist Vita Imana:

No en mi nombre
Desfiguradas
Seis almas
Romper con todo
¡Contraataque!
Animal
Oxígeno
El mundo a mis pies
El duelo
Desdoblamiento
Paranoia
Gondwana
Bosa
Un nuevo sol

3 comentarios sobre “GET Shredded! 2019

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