El pasado 14 de mayo celebramos en la villa de El Álamo, la I edición del Festival San IsidRock. Una fiesta del Rock que nace de la mano del Ayuntamiento de El Álamo y La Zona Eléctrica.

San IsidRock, imagino que al igual que otros festivales, llega al mundo con muchas ganas e ilusión y muchos vientos en contra. Pero como ya contábamos con que no sería un paseo, vamos a tomar nota de todo lo mejorable para las futuras ediciones. Por ese motivo quiero agradecer a todos los que lo han hecho posible, desde el electricista que habilitó las tomas, a la empresa de sonido, a Protección Civil, a las encargadas de la animación infantil, a la gente de El Capricho, a los concejales que han estado allí (que para ser una fiesta en el pueblo hubo muchas ausencias) a Juan Carlos y a Natalia por ser personas de palabra, dar el visto bueno al Festival y por estar allí desde el inicio hasta el final.

Para ponernos en situación, el germen del Festival surgió en una charla radiofónica (La Zona Eléctrica 0033) el pasado 17 de mayo de 2019 cuando arrancamos el compromiso a la alcaldesa de El Álamo, Natalia Quintana y al concejal de cultura Juan Carlos Orgaz. Llegó la pandemia y lo retrasó hasta 2022.

Ese sábado el equipo de La Zona Eléctrica amaneció en diferentes puntos de la península, con pocas horas de sueño y mil pensamientos en la cabeza del estilo «que no se me olvide…» y aunque a alguno se le olvidó algo, no sería importante porque no alteró el resultado final.

Lo importante era dar el pistoletazo de salida y los primeros en saltar al escenario fueron La Revolución del Mono. No es fácil elegir el cartel de un primer festival como éste, pero tampoco es sencillo decidir quien de todos ellos iba a abrir. Y el instinto me optó por elegir a La Revolución del Mono. Son una banda todo terreno, que se amoldan a cualquier situación e incluso me atrevo a pensar que cuanto más incómoda pueda ser, más ganas le ponen.

Los de Pinto nos regalaron un repertorio lleno de canciones de su disco Origen y alguna de sus últimas creaciones, que han grabado bajo la batuta de Álex Cappa y que podremos escuchar muy pronto. Su frontman es la perfecta definición de espectáculo, arrancando aplausos a los allí congregados en tan temprana hora y esparciendo buena energía, que se mantuvo durante todo el día. Rubén descargó los primeros riffs del festival alameño con una frescura y actitud a la altura de festivales de más renombre. Guile se encargó de la base rítmica (aún convaleciente) para imprimir equilibrio a una actuación difícil por la hora, la temperatura ambiental y del público. Y de Javi que puedo decir, siempre puedes contar con él (sabes que te debo una) y creo que fue el que más disfrutó de la mañana.. Desde el montaje y la prueba de sonido hasta más allá de su propia actuación, estuvo pendiente de los cambios de las demás bandas y atento por si era necesario echar un cable. Gran músico y mejor persona.

Hora Límite se subieron al escenario alameño con ganas de exprimir las nuevas canciones que te puedes encontrar en su disco «Sin Rendirme» y lo hicieron con la ilusión de un niño que estrena zapatos nuevos. También pudimos escuchar composiciones que ya son himnos de la banda y que pusieron de manifiesto que están muy en forma y con la máquina bien engrasada de cara a sus próximos compromisos.

Quiero destacar el compromiso de su agencia de management, más allá de las funciones propias de su nombre, que ha sido gran responsable del resultado del festival. Y agradezco a Israel los consejos que durante todo este tiempo ha compartido con nosotros.

No hicieron falta focos para que cada uno de los músicos tuviese su momento de brillo durante el concierto, es complicado destacar solo a uno de ellos. Hora Límite son el perfecto ejemplo de familia musical más allá del parentesco. Dentro y fuera del escenario han sabido transmitir lo que buscamos en La Zona Eléctrica, la energía del Rock por encima de todo, sabiendo disculpar esas imperfecciones que nos hacen humanos y destacando los puntos que les hacen fuertes,

Tras la muestra de talento de Hora Límite llega el turno del artista que a lo mejor tenía el nombre menos conocido del cartel, pero que a su vez tenía el mismo derecho para compartir las tablas y el cartel del Festival.

Rober Mateos supo enfrentarse a las inclemencias técnicas que parecían amenazar su actuación con calma y una liturgia perfectamente ensayada. Y arrancó a pelo desde la grada, desde el punto de vista del público. Con la única compañía que nunca le va a fallar, la herramienta de seis cuerdas que siempre arropa al músico y que más allá de semejar un escudo, le ayuda a abrirse para compartir con nosotros su música.

Xilema (su último trabajo) estuvo presente durante la actuación, cargada de canciones íntimas y emotivas y otras llenas de una energía tal, que hizo disipar las dudas de los escépticos ante la figura del nombre menos conocido del cartel. Rober no es un cantautor al uso, conoce muy bien esta parte de la industria y sabe exprimir sus especialidades. Con un sonido que rozaba la perfección, supo mantener atento al público en el que podía ser el momento más delicado del Festival.

Y todo comienzo tiene un punto y seguido (que le deseamos larga vida al Festival y esperemos que tenga continuidad en el tiempo) y el momento de poner la guinda al festival fue responsabilidad de Bárbara Black. La banda madrileña volvía a la villa de El Álamo, para llevar a cabo un concierto cargado de himnos dentro del metal nacional. Por derecho propio son una referencia, consiguiendo cada reconocimiento a base de trabajo concierto a concierto y disco a disco.

Puede que la actuación se iniciase con algún traspié que no merece reseña, porque las horas de escenario y sala de ensayo sirven para diluirlo en mera anécdota. Si que es destacable como han exprimido el sonido hasta el último armónico, sacando una claridad en cada instrumento que no se había conseguido en todo el día.

Bárbara es toda una show-woman, claro está, pero el resto de la banda son de otra liga. Dani salió al escenario con la energía acumulada durante todo el día y fue el primero en animar. Carlos y Javier hicieron gala de gran templanza y técnica detallada en cada uno de los temas y Nitro… una vez más ha puesto de manifiesto que es uno de los mejores baterías de España.

Cuando la música termina, y mientras se recoge el equipo llegan los momentos de los primeros análisis, hablar con los otros artistas, hacer miles de fotos… y disfrutar de esa atmósfera especial que inunda el ambiente mientras tratas de no dejar nada atrás. He podido tomar nota de las cosas que mejorar para la próxima edición, que espero se pueda repetir en 2023, y también de lo bueno que ha ocurrido y que es inmejorable. Tener la oportunidad de pasar una mañana larga en familia, disfrutando de la música, de la faceta amable y sana del Rock y además con entrada libre.

Deseo que haya más iniciativas como ésta, que puedan acercar la música de verdad a la gente real. Que los niños descubran a los artistas que crean música de la nada solo con sus instrumentos y que no todo son playlist predefinidas por alguien que solo busca el símbolo del dólar en cada clic. Y deseo que podamos volver a vernos en fiestas como este San IsidRock. Que el Rock nos acompañe.

Inicio

http://www.horalimite.org/

https://www.robermateos.com/

https://barbarablackrock.com/

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