Devilish Deeds, lo nuevo de Killus

Unos días antes de que pasen por los micrófonos de La Zona Eléctrica, Jose Luis Ruiz (Rockywalda) ha tenido la oportunidad de verles en la presentación de su nuevo disco. Esto es lo que ocurrió.

Killus

En pleno centro del distrito financiero capitalino, en la tarde-noche de este 29 de enero, hemos asistido al Showcase que han protagonizado KILLUS, la banda de metal industrial que por mérito propio es ya un referente europeo de este género. Precisamente con motivo de la presentación de su séptimo álbum, Devilish Deeds, que verá la luz al gran público el próximo 31 de enero, han comenzado la conferencia de prensa de una manera un tanto fría ante las repetitivas preguntas de algún medio, quizá ocultando, bajo el manto de la preescena, la descarga que íbamos a presenciar y disfrutar treinta minutos más tarde. Es importante destacar que nada tenía que ver con la cercanía y empatía que han demostrado para con los asistentes tras bajarse del escenario después de hacernos rompernos el cuello.

Devilish Deeds

Tras una breve espera, cumplieron con lo prometido en la presentación del primer tema de la noche. Había muchas ganas de KILLUS, así que no se hicieron de rogar y al grito de ¡rompecuellos!, comienzan con el tema homónimo que da título a este fantástico trabajo, calentando la sala tan rápido que a mitad de este primer trallazo, gran parte del respetable presente en la sala estaba entregada a Javi Ssagittar, nuevo vocalista y gran showman que imprime una semiguturalidad muy estudiada a su instrumento, la garganta, y le da una versatilidad y contundencia que nos epató.
Casi sin descanso cargaron sus armas y empezaron a descargar el segundo de los temas de la velada que constataba los buenos augurios que barruntabamos al inicio, desinibiendo al personal, si es que quedaba alguien a medio calentamiento, con saltos acompasados entre Ruk, Permutoxx y el propio Ssagittar, como si de una coreografía se tratara, y aún terminando de saborearlo, nos sorprenden con Imperator. Sinceramente, y no fue sólo apreciación propia, se hizo un breve pero muy intenso, intensísimo silencio cuando, micro en mano, Javi anuncia un “tema viejo”. No sé lo que había en la mente de la marabunta que se apoyaba contra las tablas de la escena, pero se me vino a la cabeza una reflexión que nos habéis oído recurrentemente. Donde se demuestra la valía de una banda es sobre las tablas, y sin desmerecer en nada a Supersixx, anterior vocalista de los villarrealenses, Ssagittar le confiere a temas anteriores una brillantez digna de mención. Me dejo atrás adrede a Fixx, un crack de las baquetas y del doble pedal. Para los que somos aficionados a golpear los parches, os tengo que confesar que fue una auténtica demostración de velocidad y contundencia que hizo disfrutar a entendidos y profanos.

Momento de la actuación


El cuarto tema, Flash of Mercy, muy coreado por los asistentes, con la gente bailando en la parte rapeada, ponía de manifiesto la versatilidad y el eclecticismo a raudales que la banda al completo ha sabido darle a su directo. Continuaron, tras una breve arenga, con el quinto tema de la gala, El Péndulo, único tema del álbum con letra en castellano, aunque según sus propias declaraciones, no descartan retomar algún otro en la lengua de Cervantes, que hizo vibrar a los asistentes, completamente enloquecidos, coreando, estrofa a estrofa la letra de este tema. Os decía que había ganas de pasarlo bien, había ganas de KILLUS, y demostraron su buen hacer en escena con el comienzo del sexto tema, ¡A reventarse la cabeza tocan!. Alimentaron la puesta en escena, como si de un videoclip se tratara, provocadores gestos obscenos e irreverentes a modo de medido propósito, tal como requería la letra de la canción. Para terminar de enardecer a la concurrencia, presentación del siguiente tema solicitando a los asistentes que hicieran hueco en el medio de la sala y ¡a luchar!, bailando pogo a los acordes del
séptimo tema, No More Hope, anunciando la posterior rueda de fotos. La provocación, una vez más, estaba servida de manos de Premutoxx al bajo, que tras introducirse la mano dentro del pantalón, se la mete en la boca a Ssagittar, siempre dentro de una muy medida performance, no dejando demasiado lugar a la improvisación. Llegó la hora de Vortex, single de este séptimo trabajo, con el público prácticamente metido en el escenario, lo que provocó que con los primeros compases de Feel The Monster, retomando de una manera brutal en la voz de Javi este temazo del anterior disco, y que, sinceramente, yo el primero, me puse a corear y a bailar, por eso no hay “foto”. Sudando adrenalina presentan el penúltimo de los temas programados, The look , cover de Roxette, que alguna parte de los asistentes jaleó y agradeció efusivamente.

La noche había ido, tema a tema, creciendo en intensidad, en calidad, desde el primer tema, algo que solo los llamados a ser muy grandes se pueden permitir, sobretodo habiendo empezado desde muy arriba y sabiendo mantener el ritmo. Eso, amigos, lo dan las tablas, y KILLUS, tienen muchas, rematando la faena con un delirante Ultrazombies, dándole una profundidad a la voz, una contundencia brutal con la percusión y la base rítmica que terminó por dejarnos un fantástico regusto al comprobar que los temas clásicos de la banda cobran un nuevo aire, más metal, más versátil, más oscuro, ligeramente más rápido, y sobretodo mucho más potente; si es que estos temas, tan bailables por otro lado, podían ser mejorados, lo han sido.
Devilish Deeds, si el disco es bestialmente bueno, procurad verlos en directo, me agradecereis el consejo.
Saludos electricos.


Una crónica de Rockywalda para La Zona Eléctrica.